Hablemos del pH

Muchos de nosotros hemos escuchado referencias hacia el pH de distintas fuentes, ya sean personas, revistas, anuncios, etcétera, pero es posible que, aunque tengamos una idea de lo que es, no lo tengamos del todo claro.

El pH no es más que una medida, una escala con la que se mide una substancia para determinar sus características ácidas o alcalinas. Dicha escala va de 0 a 14. Cuanto menor sea el valor del pH más ácida es la substancia y mientras más grande sea, más alcalina.

Por ejemplo, el agua tiene un pH 7 que es un pH neutro.

La piel tiene un pH ácido. Una de las razones es que con ello la misma se protege de bacterias.

Su estado normal está entre un pH de 4.5 a uno de 5.9, pero tales valores pueden ser alterados cuando aplicamos productos sobre ella, corriendo el riesgo de llevarla a una valoración fuera de lo normal.

Por ejemplo, si una persona se lava de manera excesiva con jabón, provoca que la piel pierda su acidez normal, favoreciendo la aparición de bacterias. Es por ello que es importante elegir los productos de higiene y cuidado, adecuados, para mantener el nivel de pH ideal.

El pH de la piel varía entre una zona del cuerpo y otra, y va cambiando con la edad. Así tenemos que el pH es más ácido en las axilas y entre los dedos, que en otras zonas del cuerpo.

Cuando el pH de la piel aumenta, es decir, se hace más alcalino, se producen las dermatitis o inflamaciones de la piel.

Con un nivel de pH adecuado, nuestra piel será lisa, sin arrugas, granos, espinillas o puntos negros.

La piel grasa posee un pH alcalino, mientras que el pH de la piel seca es más ácido de lo normal.

Esperamos que la información te haya sido útil.

Actenz